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La quina es una planta rubiácea perteneciente al género Cinchona de la cual se extrae un alcaloide principal denominado quinina. La quina de Loja o Cinchona officnalis se caracteriza por la coloración gris de su corteza. La cascarilla o corteza de la planta, en infusión, fue ya utilizada por los aborígenes en la época Precolombina para combatir la fiebre palúdica. Los españoles la llevaron a Europa en el siglo XVII.
La quina o cascarilla en polvo, al ser conocida sus propiedades curativas en Lima y en Europa tuvo los nombres de “polvos de los Jesuitas” y “polvos de la Condesa”.
Se afirma que en Loja, a inicios del siglo XVII, en el sector de Malacatos, un jesuita se enfermó de paludismo. Para contrarrestar el mal, el cacique indígena de la localidad, Pedro de Leiva, le dio a beber al sacerdote una cocción en agua a base de la corteza de un árbol. Sanó el jesuita y, de paso, fue llevado una buena cantidad de cascarilla. En Lima, con los polvos milagrosos de la corteza de quina sanó a muchos enfermos de paludismo y de otras dolencias. Entonces, tal medicamento llegó a ser conocido como “polvos de los Jesuitas”.
La segunda dominación, deriva de la Condesa doña Francisca de Rivera, esposa del Conde de Chichon, Virrey del Perú. Dicha dama (en 1632 o 1638) se encontraba atacada de fiebres palúdicas en Lima y fue curada gracias al “polvo de los Jesuitas” que le fue remitido al Virrey por el Corregidor de Loja, don Juan López de Cañizares; en la misiva, el Corregidor le hacia conocer la eficacia y el modo de usar “la corteza de Loja”. Con la curación de la Condesa, la cascarilla pulverizada pasó a ser conocida con el nombre de “polvos de la Condesa”. Posteriormente, al ser introducida dicha sustancia vegetal en Europa siguió conservando los dos nombres ya mencionados.
Los Paltas fueron los que descubrieron y utilizaron con eficacia la cascarilla en el campo de la medicina natural; y que Loja, en la época de la Colonia, fue llevada a Lima en donde se propagó su fama dentro de la farmacopea, y que después trascendió a España, Europa y el mundo entero causando enorme revuelo, a la vez que, argumentos a favor y en contra de su uso. En 1739 el sabio José Jussieu, que realizó investigaciones por varios años en la hoya de Loja, escribió lo siguiente: “Es evidente que los primeros conocedores de la virtud y eficacia de este árbol fueron los indios de la aldea de Malacatos. Como a causa dl temperamento húmedo, caliente y variable, estuvieron estos constantemente sujetos a las fiebres interminentes, viéronse necesitados de buscar un remedio para enfermedad tan molestosa; y como, bajo el reinado de los Incas, llegaron a ser los indios peritos botánicos e investigadores infatigables de la virtud de las hierbas, mediante el tanteo y la experiencia de varias plantas, descubrieron a la final la cascara de la kina-kina, ultimo y casi único especifico de las fiebres interminetes”. La denominación Cinchona y la clasificación del árbol se la debe al naturalista sueco Carlos de Linneo en 1737 La Condamine, en el sector de Cajanuma, a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Loja. Aparte de los científicos citados, también estudiaron la quina: Humboldt, Bonpland, Karsten, Spruce, Mutis, Caldas y Zea.
Al adquirir fama la cascarilla de Loja en el campo de la medicina, el gobierno español se preocupó se organizar esporádicamente la explotación y comercio de la quina. Pero también aparecieron las personas que desde el mismo siglo XXII sacaron secretamente la planta desde Loja para ensayar su plantación en Asia y África. Con éxito, los holandeses la aclimataron en Java en el archipiélago Malayo, y obtuvieron una especie de mejor calidad y mayor rendimiento, con el consecuente monopolio en la producción y comercio mundial por más de medio siglo.
En Loja, el destino de la quina fue triste debido a la explotación sin ningún control, pese a los esfuerzos de la Corona por evitar la depredación y el contrabando, extinguiéndose así el ingreso económico que le dio este producto vegetal. Pero sigue perennizada la gloria de Loja por haber descubierto las propiedades curativas de esta planta y haber aportado de manera invalorable en el campo de la medicina a nivel mundial.
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