La Cultura Palta PDF Imprimir E-Mail

Durante el periodo de Integración (500 DC a 1530 DC),  la mitad sur de la provincia de Loja estuvo habitada por dos etnias cercanamente emparentadas y denominadas Palta y Malacatos, las cuales ocupaban, la primera, las zonas montañosas meridionales (Gonzanamá, Cariamanga, Catacocha y Celica) y, la segunda, los valles de la parte sudoriental (valle de Loja y cuenca superior del río Catamayo, aquí llamado do Piscobamba). Para la etnohistoriadora francesa Chantal Caillavet esta región estuvo ocupada durante el período de Integración -anterior a la conquista inca- por varias etnias independientes unas de otras, tanto desde el punto de vista económico como político.

La Cultura Palta fue entonces producto de una expansión de los Incas que se extendieron desde el Norte de Chile hasta el noroeste de Argentina. En el año 1463, Tupac-Yupanqui bautizó a las tribus locales como "Los Paltas" por su costumbre de deformar los cráneos a los recién nacidos. 

La estructura política del Ecuador no estaba unificada pues cada comarca tenia un Curaca, por lo cual fue fácil para los Incas imponer su poderío militar. La mayor resistencia la hicieron los Cañaris famosos por su bravura, incluso obligándolos a retornar a la zona de Loja. Simultáneamente Tupac-Yupanqui había hecho incursiones por la Costa y se dice que sus emisarios estuvieron en Tumbes, Puná y Manta.

En los nuevos territorios los Incas aplicaron sus sistemas políticos, religiosos y de represión militar. Su cultura se expandió fácilmente sobre las tribus dominadas y surgió, entonces, una mitología nueva encabezada por la diosa Pachamama y el dios Viracocha a quien se le atribuía la creación del mundo y de sus primeros pobladores los gigantes. Los Incas materializaban sus ritos de adoración dirigiéndose al Sol, fuente de energía natural y sede de todos los dioses. El Inca como hijo del Sol presidía las ceremonias más importantes secundado por un Sumo Sacerdote. Para el efecto se construyeron grandes edificios donde se desarrollaban servicios religiosos, ceremonias políticas y procesos de dirección administrativas. En esta línea, el edificio más representativo fue el de Ingapirca construido por Huayna-Capac, una gran estructura de piedra similar a las construcciones del Cuzco, con aquella técnica tan exclusiva de los Incas para unir piedra con piedra en perfecta amalgama. De aquella época y con la misma técnica quedan vestigios de los llamados "caminos del Inca"por donde transitaron los "chasquis", llevando mensajes por todo el Imperio. Sin duda, las construcciones incas fueron más sólidas, más grandes y más funcionales que las que hicieron los pueblos conquistados. Era una cultura superior que dejo profundas huellas en lo que ahora somos. Basta decir que los caminos y los puentes sólidos o colgantes fueron comparados por los españoles por el sistema vial romano. Fuera de sus centros religiosos y administrativos donde estaba la clase dirigente, el resto de la población vivía esparcida por el campo en casas que estaban más cerca de sus cultivos. Este modelo de asentamiento es el que perdura hasta ahora y que explica el fuerte arraigo del campesino ecuatoriano a la tierra.

De las culturas indias quedan manifestaciones artísticas. Nuestro pueblo mantiene, domina y ha mejorado variadas técnicas para trabajar materiales como el barro, la madera y los metales. Es un arte donde el creador no individualiza su obra, es una expresión y un estilo que lo encontramos en cualquier mercado popular reflejando esa sensibilidad y esa habilidad transmitidas de generación en generación a lo largo de centurias. Aquí destacan el arte de las cesterías para trabajar objetos de utilidad práctica pero de ingenua belleza, utilizando fibras naturales como la paja toquilla, el suro, el carrizo, la totora, el mimbre, el yute y la cabuya. De las hábiles manos de nuestros artesanos han surgido cestos, canastos, sombreros de exportación y fama en el mundo, petates, adornos y más.

Por otro lado, los tejidos constituyen la artesanía más desarrollada y representativa, por lo cual tienen gran demanda, incluso, en los mercados internacionales. En nuestro medio los tejidos que surgen de los telares indígenas son todavía muy importantes en la indumentaria de los ecuatorianos, pese al desarrollo textil industrial. Se hacen en telares de cintura y de pedales, utilizando la fuerza y la coordinación humana. Las materias primas fundamentales han sido la lana de oveja y el algodón, aunque ahora se han incorporado el nylon y el poliester. En lo más notable y llamativo están los bordados de prendas de vestir que han adquirido fama como las blusas de Zuleta o de Otavalo, por mencionar algo. La tinturación también se hacia con elementos y métodos naturales, pero, en la actualidad se han incorporado los materiales sintéticos.

También esta la orfebrería con trabajos en cobre, plata y oro, que vienen de los tiempos antiguos. Ha ello se han sumado los trabajos en hierro forjado para elaborar diversos objetos para adornar viviendas, como rejas, vallas, faroles, lámparas y otros.

En fin, el arte popular ecuatoriano tiene fuertes raíces indígenas y ello se expresa también en la música, en los ceremoniales religiosos donde se mezcla lo cristiano y lo autóctono, en las fiestas tradicionales como la "de finados" para homenajear a los muertos, en el "carnaval" y en buena parte de las celebraciones cristianas incorporadas a la cultura indígena con caracteres propios.

 
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