| Historia |
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Los Paltas cubrían al momento de la conquista española, un territorio extenso que englobaba toda la sierra desde la altura de Tumbes hasta la de Paita (Perú). La región cultural Palta comenzaba en el macizo situado entre Saraguro y San Lucas. Las investigaciones arqueológicas muestran que en Catacocha existían asentamientos humanos desde el período regional, esto es desde hace unos 2500 años (500 AC a 500 DC) Estos primeros asentamientos han sido localizados en la riberas de las quebradas, por ejemplo en el río Playas en donde se encontraron recipientes cerrados y abiertos de cuatro pastas, variados tipos de cuello, decorados con incisiones lineales, impresiones circulares y bandas horizontales. Con ellos aparecen asociados materiales líticos, especialmente lascas de todas las dimensiones y hachas de basalto monofaces o bifaces con fino simple o doble. Parece que tuvieron contactos muy importantes con culturas como la Chorrera en la Costa, Cerro Narrío en la Sierra norte y Sechura al Sur. En el período de integración de los pueblos paltas concentraron sus poblados principales en las zonas templadas y frías, aunque accedieron y manejaron las zonas calientes. En este sentido, el asentamiento en Catacocha es típico del período de integración, en el que se buscó zonas altas bien protegidas desde las cuales se podía conducir diversos pisos ecológicos. El señorío de los Paltas que estuvo integrado por los pueblos de Catacocha Celica, Pózul, Guachanmá, Cangonamá Ayenchanga o Chichanga. Es decir, integró a los actuales cantones de Paltas, Celica, Puyando, Pindal y Zapotillo. Catacocha fue la cabecera principal de este señorío que debe entendérselo como un conjunto de pueblos situados en diversos pisos ecológicos unidos cultural y políticamente bajo el escudo de señores caciques. Con un análisis imparcial y sereno los Paltas frente a la invasión española fueron indios dueños de un espíritu indómito, celosos y bravíos defensores de su tierra. |
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