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Loja, 1912 -1998
Su dedicación artística, especialmente a la pintura, sobresaliendo en el fígurativismo dentro del realismo, le confería singular importancia en el medio artístico de nuestra urbe; sin embargo, en 1.934 ganó el Concurso del monumento al Bombero con un premio de cinco mil sucres. El grupo escultórico está formado por figuras dramáticas y vigorosas "donde los personajes desbordan el pedestal en actitud de despegue o vuelo". La revista Ercilla de Santiago de Chile envió un delegado a entrevistarlo, pero la maqueta no se convirtió en la obra final por desidia de las autoridades; sin embargo, fue fundida al bronce por Alfredo y vendida años después al Museo del Banco Central de Guayaquil.
Bohemio y generoso con los jóvenes artistas sobre los que ejercía una marcada influencia paternal, era el maestro por antonomasia. Concebía el quehacer artístico como mitad instinto y sensibilidad y mitad inteligencia y análisis. Su estatura mediana, blanco, bigote y pelo lacio y negro, bastante escaso en su vejez. Nariz afilada y pronunciada y ojos negros y vivísimos aunque pequeños. Siempre muy delgado y lleno de vitalidad.
Biografía Completa
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