Las Cuevas de Shucata PDF Imprimir E-Mail

El nombre Shucata, viene del Runa Shimi  de las Kapullanas y que está formado del término shuc = uno, shuc laya tucana = transfigurarse; y de ata = habilla, pepita aceitosa de un bejuco y que  lo utilizaban precisamente como bebida alucinógena.

La enmarañada  y exuberante vegetación, casi no permite, sino sólo en ciertos  meses del año de la época estival como es de julio a noviembre, poder arribar  a las Cuevas de Shucata, lugar ubicado a poca distancia del sector conocido como Shugsho.

Los lugareños casi no visitan las cuevas por miedo a las leyendas que sobre ellas existen, pero lo cierto es que, quienes han llegado con cautela a ese sector, han observado las cuevas adornadas de una tupida vegetación y de cientos  de murciélagos o tayos, que son los habitantes más sobresalientes de esas cuevas.

Se cuenta  que al lanzar una piedra, no se escucha que toca fondo, pues, parece, que el mismo está muy distante. Esta es otra de las riquezas arqueológicas de las Kapullanas que tiene Celica y que hay que explotarla para intensificar el turismo, porque posiblemente las construyeron las Kapullanas, precisamente para transfigurarse y sacrificarse a favor del falo y, así, desarrollar el culto fálico.

 
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