La Prehistoria con las Kapullanas PDF Imprimir E-Mail

Se llama  prehistoria a todo el período de la vida del ser humano anterior a la existencia del documento escrito.

Toamndo como patrón su industria (piedras talladas) como las de Quillusara  que claramente se identifica el pene tallado en piedras y los caracteres morfológicos suficientemente distintos y constantes, desde hace ciento cincuenta siglos se ordenó una «clasificación cultural» correspondiente al período geológico «cuaternario».

La prehistoria comprende la Edad de Piedra, que se divide en dos grandes periodos  el «paleolítico (piedra tallada) como los jeroglíficos de Quillusara y , «neolítico» (Piedra pulimentada como las formas de penes y de menhires.

El paleolítico posee varias etapas culturales, cuya duración va decreciendo notablemente. Se divide en inferior, medio y superior. El paleolítico inferior posee dos etapas culturales: la «chelense» o Abbeniliense y la «achelense» se caracterizan esencialmente por un solo arte, el de obtener los implementos desportillando un núcleo de pedernal: coupus de poing (hachas de mano) y quizá también por el uso del fuego.

La "Musteriense" pertenece al paleolítico medio, la época del dominio neandertaloide: las herramientas de piedra se hacen tanto de la lámina como del núcleo y es posible que algunas tuvieran mango, alguna que otra vez se utiliza el hueso, el uso del fuego es ya evidente y, surgen los primeros indicios de una religión embrionario con el culto fálico y entierros con ofrendas.

Al paleolítico superior corresponden las etapas culturales "Auriñaciense", "Solutrense" y Magdaleniense», donde el «sapiens-sapiens» es ya el señor. Las invenciones se multiplican: ornamentos corporales como el Kapulli de las Kapullanas, implementos de hueso, creaciones estéticas como el falo.

Al final del paleolítico las Kapullanas se encontraron habilitadas para producir una gran variedad de herramientas de diversos materiales, controlaron el fuego y cocinaron alimentos, usaron vestimentas y vivieron en habitaciones claramente definidas, poseían un orden social e ideas de ley y justicia, estuvieron bajo el influjo de creencias religiosas, muy adelantadas en artes plásticas y es de suponer que narrando leyendas y entonando melodías. En suma,  establecieron muchos de los elementos de la civilización.

La más alta realización de las Kapullanas del paleolítico superior fue el arte. El gusto por el adorno se manifiesta desde su aparición: collares, brazaletes, pendientes decorados con dibujos o grabados, se encuentran entre el mobiliario de grutas y sepulturas. Pero su superioridad se revela en la eclosión de un sentido artístico, cuyas realizaciones alcanzan en conjunto, un grado de perfección que nos asombra y despierta nuestra admiración.

Las estatuillas femeninas de 7 u 8 cms., o bajo relieve de bulto redondo, presentan un conjunto de caracteres comunes realmente notables: en tanto que la cabeza está totalmente descuidada, los rasgos faciales ausentes y, con sólo algunas indicaciones de peinado, el resto del cuerpo, en cambio, está tratado con constante preocupación por el realismo.

Las formas son gruesas, el vientre abultado y saliente, las caderas anchas y desbordantes, un reborde graso marca a veces el talle, las nalgas son prominentes y adiposas, los muslos enormes, las piernas delgadas y juntas terminan en punta hacia abajo sin indicación de pies; los pechos son pesados, luminosos, colgantes sobre el vientre, los órganos genitales salientes y detallados con precisión; los brazos son pequeños, débiles y generalmente, replegados contra el pecho. Las más conocidas de estas estatuillas son las de las Kapullanas.

El modelado y la estatuaria también se enriquecieron con representaciones de animales, algunas de ellas verdaderas obras maestras, como los petrograbados de Quillusara y Yuripilaca .

El apogeo del desarrollo artístico del paleolítico superior se manifiesta sobre todo en los innumerables grabados, dibujos o pinturas de animales con que las Kapullanas decoraron las paredes de sus kapillas o algunos objetos muebles. Entre los primeros hay que citar la famosa cueva de Shucata, cerca de Shugsho, cuya bóveda principal y galerías de acceso están cubiertas de innumerables pinturas policromas en rojo y negro. Entre los segundos, las placas de esquisto, los guijarros o los fragmentos de marfil o asta de venado trabajados con buril y ornamentos con representaciones de animales: venados, llamas, alpacas.

El Matriarcado de las Kapullanas: Tenemos bastantes pruebas de que el establecimiento del Matriarcado de las Kapullanas debió producirse entre 5.000 Y -2.500 de la era antes de Cristo. La existencia de las Kapullanas la explicamos por su significado interpretado por los historiadores de Piura en datos bajados del INTERNET señalando que las denominaban KAPULLANAS por 0 KAPULLI que vestían para cubrir su bello cuerpo y, que fueronellas las que originaron a los Inkas y a las Amazonas.

De ellas subsistían  los topónimos Mullunuma y el sufijo anamá, como en Gonzanamá, Sazanamá,  Guachanamá, Cangonamá, Hundumaná, etc. y  como prueba de su existencia  antiquísima se han encontrado sitios arqueológicos como los  de Warmipucaras, Warmipocoles, Warmiquillushara y Warmicolán,  donde aparecieron artefactos de piedra tallada y efigies de mujeres.

Aunque la historia la han hecho los hombres y las civilizaciones, la génesis, las génesis de la prehistoria lojana está en el mito de las Kapullanas, que se originaron de una familia de cazadores procedentes del lnga que vinieron desde el norte costeando el Océano Pacífico, para damos la Comunidad Primitiva.

En la relación escrita durante los años 1571 -1574, por López de Velasco,  al hablar de los aborígenes de la comarca dice que: «Encontramos un dato revelador respecto a que, una parcialidad estuvo sujeta al matriarcado. Hay entre los  naturales en esta comarca (Loja) una provincia donde las mujeres que llaman  las Kapullanas son las señoras y tienen el gobierno de la tierra y mandan a  los hombres».

En Celica,  conocemos a un grupo de paisanos que los denominamos los "Capellanes", y, asimismo, tenemos un lugar con el nombre de La Kapilla,  posiblemente por recordar la sede de las Kapullanas y en cuyo lugar la  Municipalidad construyó un mercado y un bello parque con la efigie de una  cruz  de piedra, para perennizar los indicios de la prehistoria que hemos abordado.

Se dice de las Kapullanas que fueron de cuerpo esbelto y escultural, de formas perfectamente pronunciadas, que copiaron del cielo para el color de sus ojos, se distinguieron por su espigada belleza, su ingenio despierto, su  garbo juncal y donaire palmeril de gracia y simpatía.

Para la época del matriarcado llevaban con singular elegancia la prenda "pica, llamada KAPULLI una especie de moderno faldellín, en tejidos de franjas de oro, una especie de tres cuartos moderno, del que hacían gala.

En ese remoto pasado se dedicaban a la caza y a la recolección de los productos naturales. Se nutrían de la recolección de semillas como la saca, la guiquisaca, motilón, jícamas, granadillas, tumbos, sidras, etc.; desarrollaran una agricultura sencilla y cultivaban frijoles, zambos, maíz, zanahoria blanca, papas, camote, zambo, achochas, zapallos, etc .. Poseían habitaciones semisubterráneas de un solo cuarto y tenían objetos ornamentales.

Su vestimenta escondía mucho de su belleza y, sin embargo, no cubrió lo que no es bello ... Pero fue un instrumento de producción su telar y la debilidad de carácter originó la descendencia. No olvidemos que el pudor no es protección contra los ojos del impuro ... la tierra gozó el sentir sus pies desnudos y los vientos anhelaban jugar con sus cabellos».

Su educación espontánea fue suficiente para esta sociedad primitiva donde el campo de acción de sus miembros fue limitado y el acopio de acervo cultural reducido, capaz de ser adquirido al seguir las niñas y adolescentes el hacer de las adultas.

Como único código ético que marcó sus deberes y responsabilidades tenemos: «Ama quilla, ama lIulla, ama shua»; No ser ociosa, no mentir, no robar. De Ellas los Legisladores de la Asamblea Nacional de 1998 universalizaron para los ecuatorianos en el numeral 20 del Art. 97, del Capítulo VII de la Constitución y nos determinaron De los Deberes y responsabilidades para los ciudadanos y Deberes del Estado.

En determinadas épocas permitían el ingreso de algunos cazadores para dar paso a la procreación. Sus leyes fueron las condiciones con que mujeres independientes y aisladas se unieron en sociedad, fatigadas de vivir en un continuo estado de guerra y de gozar una libertad convertida en inútil por la incertidumbre de conservarla. Sacrificaron una parte de ella para gozar la restante con seguridad y tranquilidad. La suma de todas estas porciones de libertades sacrificadas al bien de cada una constituyó la soberanía del matriarcado de las Kapullanas y, la soberana Kapullana fue la legítima depositaria y administradora de ellas.

Dando un paso lógico más, expresamos en efecto, si las sumas de las libertades individuales renunciadas constituyeron la soberanía de las Kapullanas, la Kapullana más vieja fue, su depositaria y administradora. Pero ¿por qué hubo de serio? Insinuamos que porque así lo quizo la voluntad general de las Kapullanas. Luego sólo cuando éstas cambiaban y negaban su papel de depositaria y administradora de la soberanía del matriarcado, cesó su función y su poder porque quedó sin fundamento ni justificación.

Mas no bastaba con formar este depósito; fue necesario defenderlo de sus usurpaciones privadas de cada hombre en particular, quien trataba siempre de quitar del depósito no sólo la propia acción, sino también la de los otros. Se requerían motivos sensibles que bastaran para desviar el ánimo despótico de cada hombre de su intención de cambiar y sumergir las leyes del matriarcado.

En esos  pueblos primitivos de las Kapullanas la cópula no afectaba el sentimiento moral a tal punto de ejecutarse públicamente: en los convites, en las festividades populares y en los templos como ritos religiosos. Dan testimonio de lo expuesto la poliandria. Las prostituciones hospitalaria y sagrada y y el culto phálico; el incesto, norma aristocrática y fundamento de la realeza en el incario derivo del orden social primitivo de nuestras Kapullanas.

La multiplicación del género humano, pequeña por sí misma, pero muy superior a los medios que la estéril y abandonada naturaleza ofrecía para establecer las necesidades que cada vez más se interponían entre ellos, reunió, reunió a los primeros habitantes del sur occidente del actual Ecuador. Las primeras uniones hicieron que necesariamente formasen otras para resistir a las primeras y de este modo el estado de guerra se trasladó de las Kapullanas a los ayllus, hordas y tribus.

Fue,  pues, la necesidad la que constriñó a las Kapullanas a ceder parte de la propia libertad; es, pues, cierto que cada una no quiso poner de ella en el depósito público más que la mínima porción posible, la que bastó para inducir a los hombres a defenderlas. La agregación de estas mínimas porciones posibles constituyen el derecho de pensar en las Kapullanas.

 
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