Usos y Costumbres Repetidos en Colonias PDF Imprimir E-Mail

"El Celicano se va para repetir sus usos y costumbres, sus tradiciones y creencias en otro lugar del mundo; para recrear al querido entorno de nuestra niñez y celebrar así el amor al lugar natal del celicano.

Se va en busca de la vida: sorprende la atmósfera marcadamente  celicana de Santo Domingo de los Colorados, de Lago Agrio o de cualquiera de los sitios donde residen fuertes colonias de celicanos. Como que el celicano traslada Celica a la nueva realidad, como que recrea nostálgicamente la querencia  de la que dolorosamente se alejó.

El celicano como que se lleva a Celica con él. Anda, como el caracol con su Celica a cuestas; el celicano que está lejos siempre será un celicano ausente, siempre será un nostálgico incurable.

Los celicanos cuando estamos lejos, cuando sentimos que nos asaltan los pájaros de la soledad, tendemos a agruparnos, a organizarnos con los otros celicanos en asociaciones y colonias. Dicen, que en el celicano que está lejos el sentimiento gregario se manifiesta con más fuerza y entusiasmo fuera de Celica.

Las colonias de celicanos en cada provincia son lugares de reunión para exteriorizar los nostálgicos sentimientos de afecto hacia la tierra; en las reuniones de la colonia, hijos de este cantón afirman su condición de celicanos: nos reunimos para hablar en celicano, para pensar en celicano, para hacer chistes a lo  cellicano; para seguir siendo celicanos, en definitiva: los celicanos nos sabemos distintos, nos sentimos distintos y eso nos aísla.

El celicano es dueño de no se sabe que secretos que sólo podrán revelarse en el encuentro son sus iguales, con los seres que más se identifica: son los secretos de la celicanidad, de la jorga de los mejores años, de la primera novia y de los primeros serenos, de las primeras letras en la escuela del barrio, de la suculenta y añorada comida celicana.

Es más fácil recordar los platos sabrosos de la cocina familiar, el añorado olor a pan caliente, a pan de casa, el pan más sabroso del pueblo.

Las colonias son lugares para romper la soledad: en ellas los celicanos podemos mostrarnos como somos: son los únicos espejos que nos reflejan auténticos; allí asoma más claro, eso de nuestro comportamiento que tiene algo que nos distingue y nos separa de los demás, que nos permite integrarnos totalmente a esos grupos solamente de celicanos.

El celicano guarda sus secretos, nuestras nostalgias no las hacemos exteriores a los otros; pero explotamos cuando estamos dentro del grupo, cuando nos sabemos protegidos por la intimidad de los iguales (siempre nos presentamos a los otros con cierta reserva: eso es parte de nuestro carácter celicano.

Siempre también, cuando estamos lejos, el mejor momento es cuando recibimos la encomienda que llega de casa, de la tierra. Esa canasta de sorpresas que no son tales porque casi siempre son las mismas, pero que aplacan la nostálgica impaciencia de la soledad.

Los celicanos somos fáciles a las efusiones sentimentales, a las expresiones y manifestaciones nostálgicas, que se hacen presentes y se exteriorizan sin trabas al interior de las colonias colicanas.

Llegamos a ellas a entablar un diálogo entre celicanos, un diálogo tejido de remembranzas y a reafirmar esas fuertes y secretas raíces que unen al celicano con la tierra celicana".

Fuente: Kapullanas: Matriarcado en Loja, el Ecuador y América.

Raíces para la Fundamentación de la  identidad de la Celicanidad 

Martha Granda Romero. Vicente González Arciniega

 
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