Loja y la Gobernación de Mainas PDF Imprimir E-Mail
Concluida la etapa histórica que llena el nombre y los hechos de don Juan de Salinas, comienza otra de las primeras décadas del siglo XVII, con documento básico, dirigido al Presidente del Consejo de Indias:

"Muy poderoso Señor: Después de haber servido a Vuestra Alteza en este reyno cuarenta años en todas las ocasiones que se ha ofrecido, el Príncipe de Esquilache, vuestro Visorrey, me ha cometido la conquista, pacificación y población de gran número de provincias de indios infieles que habitan en este río Marañón desde principio hasta Margarita, con causa de haberse Sujetado las provincias de los Mainas, que confinan con las ciudades de la Gobernación de Salinas, de donde salían a hacer tantos daños, que me obligaron (teniendo a cargo el Corregimiento de ellas) a que enviare gente a su castigo de que resultó dar la paz y obediencia a Vuestra Alteza que diesen muestras de querer ser cristianos, de que di cuenta al dicho Vuestro Visorrey, capitulando para hacer dicha entrada a mi Costa, que puesto en ejecución gastando mucha cantidad de hacienda con la gente prevenciones, y tengo reducidas y pacificadas muchas provincias y poblada una ciudad (San Francisco de Borja) entre ellas con esperanza de poblar otra en las de adelante, con lo que tengo de que ha de ser Dios muy servido y Vuestra Alteza; todo lo cual envío testimonio e informaciones para que conste mi ocupación y se sirva a Vuestra Alteza, de mandar, se vean, para que me hagan la merced que suplicaré en teniendo la perfección de este caso que procuro. Loja 19 de diciembre de 1619.- Diego Vaca de Vega".

Así con esta comunicación Sencilla, dirigida al Rey, por conducto del Consejo de Indias, comienza otra de las jornadas de gran renombre y recordación histórica, emprendida por don Diego Vaca de Vega, vecino de la ciudad de Loja, en la que vivió y murió.

La Gobernación de don Diego en Mainas contrasta en todos sus aspectos con la de don Juan de Salinas en sus finalidades. Mientras éste se caracteriza personalmente por sus ambiciones de dominio y de riqueza sin límites, don Diego Vaca, desde el primer momento, como se demuestra por su primera carta dirigida al Rey, se presenta poniendo su hacienda al servicio de una empresa que aspira a someter las tribus salvajes, no para explotar minas de oro, sino para convertirlas al servicio de Dios y del Rey.

La relación de la entrada de don Diego al Marañón, la escribe Cristóbal de Saavedra Maestre de Campo del Gobernador, y de éste sólo se insertan los aspectos esenciales.

"Partió de la cuidad de Santiago de las Montañas, del Corregimiento de Yaguarzongo, con sesenta y ocho hombres, un sacerdote ministro de doctrina y uno mercedario (Fray Francisco Ponce de León) y otro agustino, pertrechados de todas las armas y vituallas y de las demás cosas necesarias, embarcándose en veintidós canoas grandes en el río que pasa por la ciudad, que es muy grande, hondable, y de más aguas que el Marañón y viene de las ciudades de Cuenca, Loxa y Zamora y provincia de los jívaros (Logroño), y por la ciudad de Santiago tiene de ancho cuatro cuadras (400 varas). Es muy manso y navegable. Caminando el río abajo por diez leguas, se encuentra con el Marañón que va muy rápido y caudaloso y por ahí el ancho de tres cuadras, y juntos continúan su curso hasta el Mar del Norte, y poco más de media legua empieza a estrecharse y desemboca por el estrecho del Pongo, que rompió el Diluvio, partiendo por aquella parte la cordillera general que atraviesa todo el Perú dividiéndola este río que pasa con tanta furia, que no tiene comparación, por ir ambos ríos por la estrechura del Pongo, que en partes es de ancho de una cuadra y en otras dos veces una calle. Tiene de longitud legua y media y se desemboca en poco más de una hora.

"Por este estrecho desembocó el Gobernador, y tres leguas río abajo dio en la primera provincia de los infieles Mainas, que tiene reducidos al Real Servicio, que serán estos 800, sin muchos que cada día se ofrecen y salen de ríos y esteros de donde están obligados del buen agasajo del Gobernador"

"Visto el Gobernador que en estas provincias había indicio suficiente para fundar una ciudad, determinó poblar la de San Francisco de Borja, y así lo está en nombre Su Magestad, por bajo del río Pongo y de su estrecho, media legua de la cordillera general, a mano izquierda, ribera del Marañón, hacia el Oriente, tierra sana de buenos aires y temple de muy buen sitio. Fundola con particular acuerdo, porque con ella quedan separadas las de Santiago y Santa María de Neiva, del Corregimiento de Yaguarzongo, de los continuos asaltos que los indios infieles les solían dar".

"Tiénese noticia que en la laguna del Pastaza y su comarca y ríos hay más de 3.000 indios, a la cual ha enviado el gobernador a don Pedro Vaca de la Cadena, por su General, con un capitán de 30 soldados y 200 indios amigos, a recorrer la tierra y los ríos de la gente que no había la obediencia, para reducilla al real servicio".

El nombre de Mainas aparece por primera vez en la historia de las exploraciones del Marañón, en la relación del viaje que hizo don Alonso de Mercadillo al país de los iscaicingas. Don Alonso llegó a Mainas en 1538 y permaneció allí dos meses, pues, encontró abastecimientos para proveer a su expedición, parte de la cual llegó hacia la confluencia del Napo con el Amazonas, lugar que se identifica con las tribus de los Iquitos.

Luego don Juan de Salinas entró por el Pongo y llegó a Mainas y recorrió el Marañón hasta el Ucayali.

El sucesor de Salinas en la gobernación de Yaguarzongo, don Juan de Alderete envió a Francisco Pérez Vivero, Teniente de Santiago de las Montañas a explorar Mainas, y éste sentó su real a orillas del Marañón e hizo en cierto lugar una plantación de naranjos, que después se llamó el Fuerte de los Naranjos.

Así es que don Diego y su hijo Pedro son los continuadores en tomar posesión Mainas y obtienen crear esta gobernación, de la que fue don Diego el primer gobernador. Así históricamente Loja está ligada a la gobernación de Mainas, que propiamente se ejerció desde esta ciudad, como antes gobernó Yaguarzongo don Juan de Salinas. Y en Loja siguieron organizándose los contingentes de hombres, y movilizándose los recursos para la fundación y desenvolvimiento de las Misiones, mientras la entrada al Marañón se realizó desde dicha ciudad.

El 21 de septiembre de 1619 salió la expedición de don Diego desde Santiago de las Montañas. El 8 de diciembre de 1619 se fundó la ciudad de San Francisco de. Borja. El padre Ponce de León fue el primer cura y vicario general y ejerció el cargo por más de tres años, sin ningún sueldo ni estipendio, y realizó una intensa obra misionera durante este tiempo. El padre Ponce de León, habiéndose trasladado a Lima en 1623 obtuvo que se concediese a los religiosos de Nuestra Señora de la Merced, las gracias y mercedes para que dicha orden continuase la reducción de las doctrinas que el padre Ponce de León había establecido en el Marañón, así como la facultad para las funciones de conventos de esta orden.

Además el Virrey de Perú, Marqués de Guadalcazar, le nombró Capellán Mayor del Reino del Perú y Armada Real, con asistencia cerca de su persona.

Las dificultades ocasionadas por la falta de una autoridad eclesiástica permanente en la provincia de Mainas, decidió al Gobernador de Mainas invitar a los sacerdotes de la Compañía de Jesús establecidos en Quito en 1585 (los que iniciaron las misiones de Quijos, en la tribu de los indios Cofanes, desde 1602), para que también se hiciesen cargo de las misiones de Mainas. Y para realizar esta gestión obtuvo que se nombrara para el curato de Borja al P. Gaspar Cuxia, y como compañero de la Misión al P. Lucas de la Cueva.

"Así dispuestas las cosas conforme a las ideas y pretensiones del gobernador Vaca, dice el P. Chantre y Herrera en su "Historia de las Misiones de la Compañía de Jesús en el Marañón Español" (pág. 48), él mismo quiso ser el conductor de los padres hasta la ciudad de Borja, aunque es verdad que el viaje, como todos los demás se hicieron por casi cien años, se hizo a expensas de la Compañía, que estas son y fueron las proclamadas minas que tantos caudales acarrearon al Colegio de Quito. Tomaron el camino por la ciudad de Loja, patria del Gobernador; de aquí pasaron a Jaén, de donde tiraron al sitio que llaman el Embarcadero. Caminaron después río abajo en sus canoas, pasando felizmente el rapidísimo Pongo por la industria y destreza de los Mainas en tan peligroso paso y entraron a la ciudad de Borja, al día 6 de febrero de 1638, después de largo viaje de cincuenta días (de Quito a Borja)".

La obra misionera de los Jesuitas en el Marañón y Amazonas fue sencillamente admirable y de valor incalculable en bien de la posesión y consolidación del patrimonio territorial de la Audiencia y Presidencia de Quito en la hoya amazónica.

Don Pedro Vaca de la Cadena que actuó constantemente aliado de su padre el gobernador de Mainas, al que sucedió en el cargo cuando falleció, realizó la expedición de Pastaza y luego éstas se repitieron y ensancharon por la mutua cooperación de las autoridades civiles y de los misioneros.

"La provincia de Quito no sólo atendió a las misiones del Marañón con mucho cuidado y ejemplarísimo celo de operarios insignes que darían por su virtud y letras grandes lustre y gloria a sus colegios ya fundados, dice el Padre Chantre, sino que costeó con mucho desinterés y generosidad incomparable todos los gastos necesarios para los largos viajes, entradas y salidas de los misioneros, hasta que en el año de 1725, la libertad de Felipe V se sirvió señalar a cada uno de los misioneros 200 pesos".

En 1641 entraron a Mainas los Padres Bartolomé Pérez y Francisco Figueroa, los que con la dirección del P. Cueva, hicieron del Ucayali y el Guallaga el centro de actividades misioneras.

En 1651 llega el P. Raymundo de Santa Cruz cuya presencia en Mainas corresponde a la más intensa pacificación y fundación de doctrinas para la evangelización. Se le encargó a los Cocanas, la tribu más belicosa de Guallaga y su obra fue proficua.

Desde 1638 hasta 1653 se había establecido más de doce reducciones en Xerebros, Ucayali y Guallaga.

Los padres Ignacio Francisco Navarro, y Luís Vicente Centellas y Tomás Majano, son el nuevo contingente que se unía desde Quito a las Misiones de Mainas.

1660._ "El estado de las Misiones en este tiempo estaba floreciente. Eran once los misioneros. Los pueblos y los anejos eran como veinte. Desde 1653 hasta 1660 se habían fundado otros cinco pueblos, dos de los cuales pertenecían al río Guallaga y se llaman San Javier de Chamicuro y San Antonio de Aguanos. Los otros tres tocaban al río Pastaza por hallarse en la parte de la misión y se nombraban los Ángeles de Roa-Mainas, San Salvador de Záparos y el Nombre de Jesús de los Colorados". (Chantre ot. cit. pág. 201).

 Fuente: Historia de Loja y su Provincia de Pío Jaramillo Alvarado.
 

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