Ayora Cueva José María PDF Imprimir E-Mail

José María Ayora Cueva y sus hermanos Benjamín, Rafael e Isidro integraron la familia formada por los esposos, doctor Benjamín Ayora Armijos y señora Beatriz Cueva Betancourt, se estima que nació en 1870, realizó sus estudios primarios en los centros educativos de su ciudad natal que para la época contaba con escuela para varones y mujeres y dos colegios: el San Bernardo y el Seminario Menor; anexa al San Bernardo, desde el 13 de febrero de 1869 existía la Facultad DE Jurisprudencia, sin la debida competencia para el otorgamiento de título académico de abogado, por ello José María Ayora Cueva debió trasladarse a la ciudad de Quito, para obtenerlo en la Universidad Central.

La tradición lo presenta a José María Ayora Cueva como versado jurisconsulto, penalista y civilista, como magistrado de la justicia, como escritor castizo, como orador conceptuoso de magistral dominio dialéctico en la argumentación forense y parlamentaria.

Por la presencia y versatilidad académica, al igual que por su solvencia profesional como abogado, se le confió la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia, función que desempeñó entre 1923 - 1927.

Como parlamentario, el Dr. José María Ayora Cueva dejó en alto el prestigio del poder legislativo nacional. La claridad de su pensamiento político, de raigambre liberal, aportó significativamente a la consolidación de la Carta Fundamental del Estado, enriqueciendo su ámbito conceptual y Jurídico con la filosofía del humanismo liberal que cada vez más se consolida en la vida nacional y encaminada al rumbo del quehacer gubernamental hacia la vigencia del ser humano y del ciudadano.

Como magistrado de justicia, la equidad y verticalidad de sus criterios jurídicos revestía una autoridad que opacaba la duda, la sospecha y argucia de los integrantes e ilustraba la opinión pública y fundamentaba la certeza de sus veredictos, apegados siempre a la defensa de los derechos y libertades de las personas, sin claudicaciones ante las componendas  y el soborno. Sus contemporáneos sabían a ciencia cierta de su honorabilidad de hombre de bien jamás involucrado en la corrupción que deviene de la politización de la justicia.

La oratoria forense del Dr. José María Ayora era contundente por su versatilidad en asuntos jurídicos, en libertades y derechos ciudadanos, en la normativa constitucional, en la convivencia democrática, en la dialéctica de la dinámica de los procesos sociales.

Como escrito, su pensamiento era diáfano. Su expresión lingüística castiza y sencillez, sin dejar de ser elegante y motivadora para le lector atento, intencionado y consciente. A través de sus escritos literarios mostró, siempre, la riqueza de su información y versatilidad sobre los temas que enfocaba con el propósito de informar, ilustrar, motivar y educar a sus lectores. Eran familiares en sus escritos temas jurídicos, políticos, humanistas, económico y culturales en general.

Su vida y gestión quedaron grabadas en la memoria del colectivo nacional como testigos fehacientes de humanismo proyectivo, de civismo acrisolado, de profesionalismo honesto y competente, existencialidad positiva, de lojanidad y ecuatorianidad sin reservas. Su verdadera misión fue la forja y consolidación de una sociedad afecta al valor de lo humano, a la magnitud de su dignidad y a la trascendencia de su destino.

Ante la Ausencia de datos biográficos fidedignos, se estima que El Doctor José María Ayora Cueva falleció entre 1950 y 1960.

Fuente: Lojanos Ilustres del Ayer. Tomo 1

 
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