Agua milagrosa PDF Imprimir E-Mail

Una de las leyendas más antiguas y conocidas por los devotos de la Virgen de El Cisne; Teresa Mora de Valdivieso en su libro Loja del Ayer, Relatos, Cuentos y Tradiciones nos cuenta:

..."en la antigüedad (agosto de 1800) un hombre nativo del Perú, habiendo sido milagrosamente sanado de una muy grave enfermedad por la Virgen de El Csne, hizo solemne promesa de trasladarse a pie a dar gracias a María en su Santuario. Por el mes de agosto de aquel año dirigióse al pueblo de El Cisne y después de una jornada, subía el venturoso peregrino la cuesta de la Alhaja en donde a poco la sed comenzó a fatigarle en extremo. Buscaba agua con saciedad y no pudo encontrarla; mas así se dio modos para seguir caminando hasta llegar al paraje llamado Huasir, en donde, no pudiendo más, cayo desmayado, y a punto de desfallecer, acosado vehementemente por la sed y la fatiga. Como no conocía el sitio no sabía que a pocas cuadras más adelante había agua, y aunque lo supiera, no tenía fuerzas para más.

 

Entonces, en tan  difícil circunstancia, dirigió la siguiente plegaria a la Virgen: "Madre mía de El Cisne, ¿Cómo consientes que muera antes de llegar a tu Santuario, a donde voy a darte gracias de los grandes beneficios que me has otorgado? Dame agua para salvar mi vida"

Desfallecido y casi sin aliento bajo los ojos al suelo, y vio por dicha suya una ligera humedad en el camino, raspó y loo con la mano, y luego brotó un hilo de agua, que empezó a correr. En seguida aplacó su sed con aquella agua que consideró como milagrosa y continuo su camino hasta el pueblo, donde se postró ante los pies de la Virgen para acreditarle su reconocimiento por entrambos beneficios.

Desde entonces se llama agua milagrosa de la Virgen y como tal es reconocida hasta hoy"

En el libro Reina de El Cisne se menciona: "Una vez conocido el portento de la Virgen, los moradores de El Cisne se trasladaron a aquel punto denominado Huasir, para comprobar si era verdad que allí había aparecido una pequeña vertiente, pues anteriormente nuca habían encontrado agua en ese lugar. Llenos de alborozo comprobaron la verdad del hecho narrado por el caballero peruano y todos quisieron probar el agua milagrosa  de la Virgen, a la misma que la encontraron dulce y fresca como ninguna.

Desde entonces comenzaron a cuidar de esa pequeña fuente como un lugar sagrado, luego esa ague empezó a ser llevada como bendita y aseguraban que con tomarla se curaban los enfermos o con lavar una herida se sanaba.

Los peregrinos también llegaron a informarse del particular y pronto no había persona que no se detuviera allí ya sea para llevarse un poco de esa agua o por lo menos para remojar sus labios implorando asistencia de la madre de Dios, siendo digno de anotar que la pequeña vertiente se convirtió en un pozo de agua perenne que no se seco ni en los ardientes meses de verano, ni con las desoladoras sequías que afectaron en diversas épocas a otras regiones de la comarca. La bendita Señora conservó su alianza cono los moradores de El Cisne e hizo respetar su promesa de nunca más faltarían las lluvias para sus sembríos si es que allí se levantaba un Santuario dedicado a honrar a la Madre de Dios".

 
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