| La Tempestad de Viento |
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Fray José Lucero, Predicador y Vicario de la Doctrina de Nuestra Señora de El Cisne, en una redacción Copiada textualmente por el Padre Córdova y Salinas en su "Crónica de los Franciscanos en el Perú", jura que en 1647 encontró en dicho pueblo de El Cisne una Santa imagen de Nuestra Señora, de poco más de una vara de alto, con su niño n la mano, la cuál decían los naturales que la trajeron de Quito hacia más de 40 años, y la colocaron en una pequeña capilla que habían construido en ese lugar. Pero como los indios eran muy pocos , el Lic. Diego de Zorrilla, oidor de la real audiencia de San Francisco de Quito, les ordenó quemar los ranchos en que vivían y se trasladasen al pueblo más vecino que era San Pedro de Chuquiribamba, a tres leguas de distancia. Obedecieron los indios y cargando la Santa imagen llegaron a su destino, pero entonces se desató tan fuerte tempestad de viento, que los árboles se despedazaban y las casas se descobijaban, motivo por el cual los naturales de Chuquiribamba pidieron a los de El Cisne que se regresara inmediatamente y se fueran llevando su Santa imagen. Así lo hicieron y "al punto que torcieron con la imagen sosegó la tempestad", dice el Padre Lucero y señala que después de este prodigio, muchos "se sentaron por esclavos y mayordomos de esa Santísima Señora".
Fuente: Loja del Ayer, Relatos, Cuentos y Tradiciones de Teresa Mora de Valdivieso.
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