 Adiós 2009 Los calendarios del 2009 han ido perdiendo hojas a medida que el implacable reloj ha avanzado, las campanas de la Navidad han dejado ya de sonar y es el momento justo en que se comienzan los preparativos para literalmente “quemar el año viejo” y terminar como se debe este diciembre.
Se alistan ya una serie de rituales que van desde la elaboración de testamentos condimentados con buena sátira y humor hasta la compra de lencería amarilla para la buena fortuna y roja para el amor.
Como parte infaltable de la programación para dar la bienvenida a un nuevo enero está la confección de monigotes, muñecos de cartón que generalmente simbolizan lo negativo del año, existe la creencia de que a la persona representada para la quema de los viejos, le irá mucho mejor el siguiente año, estos singulares personajes decembrinos son elaborados por las hábiles manos de diferentes familias.
En Loja se destacan los Banda Quezada, quienes con papel, cartón, madera y una provisión mayor de ingenio y habilidad van dando forma a la estructura o molde primario, este trabajo puede extenderse por varios días dependiendo de la dificultad y tamaño del monigote, así mismo varían los precios que van desde dos dólares en adelante.
Pero esto no es todo, también están las doce uvas para cuando el reloj toque las doce horas y en su infinito movimiento pendular nos lleve a la estación 2010, y es que hay que afinar hasta el último detalle para que nada falte en los baños de purificación con champaña y rosas incluidas, hay quienes ya van preparando sus propósitos y nuevas promesas y otros que alistan cuerda y vestimenta de viuda para atrapar a los incautos en sus envolventes historias y así cambiar el fingido lloriqueo por alguna no despreciable moneda.
Y como no podía ser de otro modo la maleta se va llenando de buenas esperanzas y un poco de cosas más para dar la vuelta a la manzana y ganarse para el año venidero prometedores viajes, algunas estrellitas ya se queman por adelantado y los niños del barrio se reúnen para hacer explotar además de los torpedos en las aceras, la poca paciencia de las vecinas; en fin, son los preparativos para un año más o un año menos, quién sabe, lo que sí, alistarse piecitos porque el baile va porque va y hasta la madrugada. ¡Adiós 2009!
|
|
|