 Noche de Luces en San Sebastián Música, danza y luces: todo en una noche de fiesta en honor al natalicio de Ángel Felicísimo Rojas, cuya importante figura se erige firme desde el infinito para permitirnos disfrutar por las fiestas novembrinas una noche de “cultura para todos”.
La plaza de San Sebastián, fue la sede de este magno evento, que se vistió de gala al recibir importantes figuras del género musical nacionales y extranjeras. Entre los grupos presentados tenemos: Mario Cárdenas y Carla Román, la agrupación peruana Peña Cristal y Charito Osorio, Quimera con su genial vocalista quiteña: María Dolores Burneo, los Hermanos Núñez y en la danza folclórica, KAPAC-ÑAN.
El Alcalde de Loja, Jorge Bailón Abad entre otras autoridades y reinas de la ciudad, estuvieron disfrutando del espectáculo en primera fila. Pese a que por el lapso de treinta minutos, un inesperado corte lumínico ensombreció la plaza, no se apagaron los ánimos del público que asistió masivamente a disfrutar del espectáculo.
La chispa y vivacidad de Charito Osorio, hizo vibrar a los asistentes al son de la música criolla peruana, marineras, valses y huainas tentaron las plantas de los pies de todos, inclusive la misma Reina de Loja, no se pudo resistir y tuvo que ceder ante la invitación a bailar de un intrépido lambayequeño.
La pista improvisada también puso a calentar los músculos de otros ciudadanos, los más recelosos de moverse, no se pudieron oponer a entonar las melodías del ayer, brillantemente interpretadas por María Dolores Burneo, amor de mis amores y otras igualmente inolvidables letras fueron vertidas en esta noche de luces que se dilató hasta más allá de la media noche.
El Grupo de Danza Folclórica del Municipio KAPAC-ÑAN, en un derroche de colorido, fuerza, dinámica, movimiento y febril emoción fue dentro de la programación, la nota diferente, que pulsó la alegría y preparó el ambiente para la quema de luces, que se prendieron al grito de vivas y aplausos, el cielo de San Sebastián quedó iluminado por la gracia de la pirotecnia que estallaba en un sinfín de chispas destellantes y vivos colores.
El coloso del tiempo, el inclaudicable reloj mostró la leyenda: VIVA LOJA, cada letra de un rojo incandescente se inscribió además en el calendario histórico de este 17 de septiembre único e irrepetible.
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