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Estos argentinos llegaron a Loja para brindarnos un rato de alegría a través de las ocurrencias de sus marionetas. Su habilidad, la risa y el asombro son sus herramientas principales para robarle a la gente un grato recuerdo, una sonrisa.
Las pantomimas de los muñecos en el teatro de títeres
continúan cautivando a los espectadores en el mundo entero. Los títeres
del Zonda, nos ofrecen un espectáculo teatral en el que los
titiriteros a través de sus marionetas (pequeños muñecos), danzan con
primor, desafían las leyes de la gravedad y vuelan por el aire,
realizan trucos y transmutaciones y asumen papeles cómicos o dramáticos en
escenas que varían de lo realista a lo fantástico.
Los argentinos: Nicolás Martinasso y Sebastián Berayra salieron
desde Buenos Aires en noviembre del 2008, para emprender con su gira
denominada “Por la huella de los pueblos”, que, consiste en
visitar los lugares rurales más alejados de Sudamérica, con el objetivo
de llevar el teatro de títeres hacia aquellos sectores, su gira es de
auto gestión por lo que también se trasladan hasta los centros urbanos
para recaudar fondos y seguir con su cruzada, hace tres meses
estuvieron en Bolivia, luego viajaron a Perú, lugar donde se les unió
Ruddy Castillo originario de Lima, e integrante de la compañía de
títeres “La Polilla”, juntos pretenden seguir alegrando corazones en
poblaciones donde el arte popular aún no ha podido incursionar.
A decir de Sebastián Berayra, mentalizador de éste colectivo, la
Compañía de los Títeres del Zonda, hace teatro callejero y de sala, su
idea, puntualiza, es romper con la cotidianidad de la gente, ofrecerles un poco de alegría, cambiarle el día a las personas mediante
un poco de arte visual. Los espacios públicos son sus preferidos, para
su recorrido que inició en el norte de su natal Argentina consiguieron
un pequeño vehículo del año 1965, acondicionado, claro, para estos
viajes, un integrante más que los acompaña en su travesía.
En Loja permanecerán por algunos días realizando presentaciones en
los diferentes parques recreacionales de la urbe lojana, luego
asistirán a un festival internacional realizado en Machala.

Su escenario es cualquier calle, plaza o esquina, los exóticos
muñecos tienen sus propias características. Así como son sencillos,
rústicos a veces, inocentes, ingenuos o extravagantes, son también
dramáticos, chistosos e incluso, melancólicos. Son los títeres más
cercanos al cuerpo del titiritero, de lo que cualquiera lo imagina,
responden a su emoción, y ocupando su mano reclaman el sutil movimiento
de todo el cuerpo. Movimientos que en cada paso, en cada instante
logran la complicidad, especialmente de los chicos, con una fuerte
participación, muy bien contenida dentro de la historia, dentro de esta
exigencia están el ritmo y la sucesión casi imperceptible de rápidos
movimientos pequeños pero bien sincronizados, semejante a los dibujos
animados. Entonces convencen, logran la complicidad de la fantasía de
chicos y grandes, juegan, cuentan y desafían a la realidad.
En síntesis, es un espectáculo para disfrutar, celebrando el retorno
en nuevas generaciones de titiriteros, de los eternos y siempre niños
títeres callejeros.
Aquí una muestra de su talento...realizada en Loja en la plaza de Santo Domingo
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