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Amplias áreas verdes, tranquilidad, terapias adecuadas, y un ambiente armonioso contribuyen para que “El Centro para Niños con Adicciones Los Chilalos”, situado en el sector de los dos puentes sea todo un éxito. Esta unidad los acoge como su hogar y les da las pautas para enfrentar la vida con una visión mucho más centrada.
El proyecto tiene 9 meses de funcionamiento, la iniciativa se llevó
a cabo con el aporte del Centro de Apoyo Social Municipal (Casmul), y
el Innfa. Está ubicado en el sector de "Los dos puentes" vía a Malacatos,
“Los Chilalos” es una unidad de atención y apoyo para niños y
adolescentes con problemas de adicción, que abrió sus puertas con el
objetivo de brindar atención integral a este sector comprendido entre
los 7 a 14 años de edad, que padecen de este mal social y son propensos
al consumo de inhalantes.
 A fin de resguardar la integridad de los pequeños la imagen esta distorsionada
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No es un centro de reclusión, así lo puntualiza José Rodríguez,
terapista del centro, todos los niños que ahí se hospedan están por su
propia voluntad. Aquí se les brindan diferentes terapias de apoyo
basadas en valores y desarrollo de habilidades tanto a ellos como a
sus familiares, la idea es que se vayan adaptando a su núcleo familiar,
es un proceso que toma su tiempo manifiesta el especialista, es un
trabajo cuyos resultados se van dando a largo plazo.
Terapia:
El tratamiento terapéutico que se brinda a los niños es completo, la
recuperación comprende tres fases; asistir a los infantes y jóvenes,
atención especializada y reinserción familiar y laboral según el caso.
Para ello cuentan con un equipo de profesionales que brindan atención
y rehabilitación de calidad, en la actualidad atiende a 6 niños para
qué luego de terapias especializadas puedan reinsertarse a sus
respectivos hogares.
Su infraestructura presta todas las
comodidades necesarias para que los pequeños se sientan cómodos, la
casa cuenta con tres dormitorios, 2 baños, sala, cocina y un salón de
terapia.
A decir del terapeuta los pequeños que permanecen en el centro han
demostrado un nivel muy elevado de inteligencia, capacidades que son
fortalecidas a través de talleres; también, reciben cursos de pintura,
natación y carpintería.
El culpable no es el niño, inciden una serie de influencias para que
éste incursione en el mundo de los vicios, así reflexiona Rodríguez, al
resumir las experiencias con los infantes, estos niños tienen una
inteligencia bastante desarrollada, son pequeños que aprenden a
sobrevivir en circunstancias bastante hostiles para su edad, son chicos
potencialmente muy capaces pero emocionalmente débiles, la función de
estos centros es apoyar para que la parte emocional y espiritual que
están desorientadas se nivelen a su capacidad intelectual que es la
que les permite sobrevivir en su mundo.
Para Rodríguez ésta es una sociedad que se está descomponiendo y
donde todos miramos con indiferencia o giramos la mirada hacia otro
lado, este tipo de obras nos hacen reflexionar que en la vida las
personas sensibles y de buen corazón siempre serán más y que por muy
convulsionada que esté una población existen personas e instituciones
que hacen la diferencia.
En la actualidad el local acoge a 6 niños pero es un factor
rotativo, cuando los infantes se reinsertan a sus hogares una
trabajadora social del centro, hace un seguimiento de este pequeño para
que la transición no produzca mayores efectos emocionales o
desestabilizantes.
Luego de ésta etapa muchos no quieren salir del lugar, “Manuel”
un niño cuyo nombre nos reservamos para proteger su identidad, nos
comenta que aquí; la atención es de lujo, para él esto es lo mejor que
le pudo pasar, ha aprendido a dibujar, a nadar y hacer cosas que por su
nivel económico antes no las podía efectuar, su agradecimiento es
grande, a su corta edad es consciente de, que de haber seguido en las
calles su futuro sería muy perturbador, ahora anhela ser detective, su
tiempo libre lo aprovecha leyendo o jugando con niños de su misma edad
y que por razones ajenas a su entendimiento tienen que enfrentar la
vida con el espíritu y energía de cualquier adulto.
Ayuda familiar
Del trabajo de la familia depende mucho su pronta reinserción a éstenúcleo afectivo, más que del niño mismo, si su familia no ha cambiado y los pequeños tienen que enfrentarse a una familia con problemas de inestabilidad emocional y afectiva el infante será presa fácil de las malas influencias.
Rodríguez, hace extensible la invitación
a la colectividad lojana y las familias que soportan las consecuencias de ésta problemática, para que conozcan de cerca el trabajo que aquí se efectúa.
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