Los Orígenes PDF Imprimir E-Mail

¿Cuándo? ¿De Dónde? ¿Cómo?

La Loja actual, la que conocemos desde la colonia, se asienta sobre el mismo escenario físico de los antiguos paltas. Los límites históricos de la nación palta son, casi sin variaciones, los mismos de la actual provincia de Loja: esto, como es natural, acrecienta en el lojano el "sentido de pertenencia". Sin embargo, los escasos estudios relacionados con el pasado preincaico de los territorios que actualmente constituyen la provincia de Loja (algunos de aceptable nivel teórico pero muy parciales, han sido realizados sobre áreas bastante puntuales), no nos permiten llegar a conclusiones valederas y que puedan ser aceptadas con carácter definitivo acerca del origen de nuestros antecesores y de los territorios que ocuparon.

Se manejan tres hipótesis al respecto: para algunos -y tal vez esta sea la tesis que tiene más asidero-, los paltas son considerados como originarios de la amazonía, como un grupo jíbaro (arawako) que, tramontando la Cordillera de los Andes, se asienta en los territorios de la actual Loja, rompiendo la unidad "Puruhá-Mochica" de los poblamientos de la Sierra andina. La vinculación histórica de nuestra provincia con la amazonía es evidente, y está claro que el origen de la población palta es diferente al de las comunidades del resto de la Sierra ecuatoriana. Loja, en este aspecto, rompe la continuidad de origen que se da en el resto de la Sierra.

Otra propuesta, nos habla de la semejanza de los pueblos del Sur de la provincia con los pueblos moche y chimú del Norte del Perú; y, una tercera, basada en estudios arqueológicos de nuestra cerámica, encuentra en ella fuertes elementos mayas, lo que ha dado pie para que se hable de la influencia de las culturas mesoamericanas sobre los antiguos paltas.

Me parece que lo interesante de estas hipótesis es que ninguna de ellas tiene carácter excluyente: es claro que la condición de los macizos andinos que, como ya lo vimos antes, en esta parte del continente se "agachan" -el término, muy acertado, es de Lorgio García, editorialista de la edición lojana del diario La Hora- y no rebasan los tres mil metros de altura, debe haber facilitado el que grupos humanos jíbaros, de origen arawako, tramonten la cordillera y se asienten en estas tierras de clima benigno y con un gran potencial productivo. Además, por las mismas condiciones de zona de transición que ofrece nuestra provincia, la influencia de los pueblos yungas del Norte peruano y cañaris del Sur ecuatoriano, debe haberse manifestado con fuerza.

Creo que los hechos, planteados de esta manera, son de gran interés para efectos de este ensayo; pues, es evidente que ya en nuestros ancestros hay la influencia de viejas y avanzadas culturas que, sin lugar a dudas, son las tres más desarrolladas civilizaciones del continente prehispánico.

Esta propuesta encuentra sustento en don Jacinto Jijón y Caamaño, quien, en su Antropología Prehistórica del Ecuador, dice que "Los Paltas y los Malacatos ocupaban la actual Provincia de Loja y por el Sur llegaban hasta Jaen". Luego, agrega: "Sabemos por el testimonio de Benavente que el jíbaro y el malacatos eran un mismo idioma; poseemos cuatro voces paltas que comprueban se trataba de un dialecto jíbaro".

El doctor Max Uhle encontró objetos de la cultura Tiahuanaco en las excavaciones que realizó en Loja. Y, el mismo Jijón y Caamaño, ya citado, agregó que "Loja fue la provincia del Ecuador que demostró la mayor influencia tiahuanaco".

Los arqueólogos estadounidenses Collier y Murra, en cambio, encontraron en una rica colección arqueológica perteneciente al padre Lequerica, en Loja, muestras que, según ellos, podrían ser mayaid (maya).

Don Juan de Salinas y Loyola, uno de los fundadores de Loja, por su parte, en sus relaciones dirigidas a la Corte de España, dice textualmente: "En el valle (de Cusibamba) donde está poblada la ciudad (de Loja) hay algunos indios naturales del, y así mismo todos los caciques de todas las provincias y pueblos tienen allí poblados indios por ser la tierra fértil; y tienen sus heredades que siembran y benefician, de las que sigue mucho provecho ... Los naturales dichos son muy bien agestados, y los de la nación palta bien dispuestos. Todos ellos viven sanos, y así hay muchos viejísimos". Y agrega -préstese atención a la siguiente cita-: "En términos de la dicha ciudad hay tres diferencias de gente, naciones o lenguas. La una lengua se dice cañar y la otra palta, y la otra malacatos (así) que estas dos últimas, aunque difieren algo, se entienden, y así son diferentes en hábitos y trajes. Las naciones (cañaris y paltas) tenían sus términos (sus límites) donde se dividen las poblaciones y provincias de los unos y los otros".

Con relación a la cultura palta, añade Salinas: "Es gente de pocos ritos. Reverencian al sol por los efectos que naturalmente ven de su claridad fructificar los frutos, a quien todo lo atribuyen. Tenían ganados y ovejas de los del Perú, y así sus camisetas y mantas y demás ropa era de lana razonablemente labrada; también alcanzan algodón y lo benefician, de que así mismo se visten; hablan en general una lengua, que llaman Palta".

El Dr. Pío Jaramillo Alvarado, luego de resumir en el Capítulo II de la Historia de Loja y su Provincia las más sobresalientes informaciones sobre la prehistoria de la provincia de Loja, expresa sus criterios al respecto en los siguientes términos: "Lo evidente es que Tupac-Yupanqui y Huaina-Cápac encontraron una población autóctona en el ámbito de la provincia de los paltas ... Los paltas vestían un ropaje típico regional, y su cultura aunque primitiva, no era la de los jíbaros que habitaban en la región oriental limitada por una gran cordillera, y que en su barbarie vivían desnudos y eran, si no antropófagos, disecadores de cabezas humanas, práctica desconocida por los paltas...

"Mas, con evidencia, realizaban incursiones guerreras y asaltos a los valles de Piscobamba, Cusibamba y Catamayo, como se comprueba en la relación de Cabello Balboa, con relación a la guerra suscitada por Guanca-Auqui contra los pacamoros, o sea las jibarías de Chinchipe y Palanda, lindantes con los valles de Piscobamba, por la Cordillera de Yangana en el Nudo de Sabanilla. Confundir al jíbaro de características físicas y morales inalterables, con otras tribus amazónicas, y más aún con el indígena de la serranía, es desconocer la idiosincrasia jíbara, irreductible por los conquistadores y misioneros de la época colonial, y que, cuando se le obligó al rudo trabajo de la minería, realizó un levantamiento general por el que dio fin, sangrientamente, a la explotación minera y a las ciudades incipientes como Zamora, Valladolid, Logroño, Sevilla de Oro y otras poblaciones de la región oriental, habitada por los jíbaros".

Sobre los territorios y las costumbres paltas, tal vez el testimonio del cronista de Indias, Cieza de León, sea el más antiguo y digno de ser mencionado: "A una y otra parte donde está fundada esta ciudad de Loja hay muchas y muy grandes poblaciones, y los naturales dellas casi guardan y tienen las mismas costumbres que usan sus comarcanos; y para ser conocidos tienen sus llautos y legaduras en las cabezas. Usaban de sacrificios como los demás, adorando por Dios al Sol y otras cosas más comunes..., en lo que toca a la inmortalidad del ánima, todos entienden que en el interior del hombre hay más que cuerpo mortal. Muertos los principales, engañados por el demonio con los demás de estos indios, los ponen en sepulturas grandes, acompañados de mujeres vivas y de sus cosas más preciadas... y aun hasta los indios pobres tuvieron gran diligencia en adornar sus sepulturas...

"El temple de estas provincias es bueno y sano; en los valles y riberas de los ríos es más templado que en la serranía; lo poblado de las sierras es también de buena tierra... Hay muchos guanacos y vicuñas, que son de la forma de ovejas, y muchas perdices y unas pocas menores que gallinas y otras mayores que tórtolas ... Críanse en los términos de esta ciudad de Loja muchas manadas de puercos de la casta de los de España, y grandes hatos de cabras y otros ganados, porque tienen buenos pastos y muchas aguas de los ríos que por todas partes corren los cuales abajan de las sierras y son las aguas de ellos muy delgadas; tiénese esperanza de haber en los términos de esta ciudad ricas minas de plata y oro... Legumbres se crían bien en esta nueva ciudad y en sus términos. Los naturales de las provincias subjetos a ellos unos son de mediano cuerpo y otros no; todos andan vestidos con sus camisetas y mantas, y sus mujeres lo mismo".

Los datos suministrados por Cieza de León y Cabello Balboa, dice el Dr. Pío Jaramillo Alvarado, "al ser estudiados desde el punto de vista etnológico, confirman que el territorio de los paltas comprende el espacio que se extiende desde la Cordillera Andina Oriental, hacia el Occidente, teniendo como punto de origen, el Nudo de Sabanilla, que comprende los valles de Vilcabamba, Piscobamba, Malacatos, Cusibamba, Almendral y Sabiango, hasta la frontera del río Macará y Tumbes; por el Norte, el río Jubones, y su origen, el río León, en el límite de la provincia de los cañaris"

La lengua palta, no hay duda, estuvo emparentada con la lengua hablada por los pueblos jíbaros asentados en los territorios que actualmente constituyen la provincia de Zamora Chinchipe, y fuertemente influenciada por el idioma quechua-andino, pero manteniendo siempre su identidad.

Loja es una provincia -debido a increíbles coincidencias geográficas e histórico-culturales- única, llena de características que le dan una personalidad diferente a quienes la habitan, y en la que, históricamente, se ha venido configurando una identidad cultural sui generis, propia, que explica un comportamiento social de sus habitantes muy peculiar.

En conclusión, nuestros antecedentes históricos regionales son muy antiguos, de milenios ya. Su origen se difumina en la noche de los tiempos: son los antecedentes de la aguerrida y organizada nación palta, con idioma, mitos religiosos y cultura propios. Nación vigorosamente unida, que resiste con valor y no se somete jamás a la arremetida inca. Estos ancestros de milenios nos dan cohesión, nos dan piso histórico, fuerza, identidad.

Tomado del Libro Identidad y Raíces de Félix Paladines P.

 
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