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Una de las manifestaciones religiosas más representativas de la comunidad católica de la sureña provincia de Loja, es la generada en una de sus principales parroquias del cantón Loja, “El Valle”, aquí se mantienen vivas las costumbres y tradiciones heredadas desde hace más de tres generaciones, lo que da origen a la procesión y escenificación en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, en un recorrido por las principales calles de la urbe Lojana, una verdadera muestra de fe, amor y respeto en el viernes santo.
Devoción
A decir de Don. Serafín Cabrera, coordinador de la procesión y del
Cuadro viviente como se le denomina al Vía Crucis, esta actividad
significa para la comunidad católica el momento más sagrado de la
historia de la humanidad, su fe y devoción es tal que lleva más de 35
años participando en este ritual, interpretando a través de estos años
múltiples personajes desde, el principal como lo es Jesús hasta sus
perseguidores o soldados, lo importante es colaborar manifiesta y
sentir en carne propia la pasión del hijo de dios. Desde hace 15 años
viene cumpliendo con la organización y ejecución del vía crucis,
recuerda que, cuando era niño él ya deseaba participar en esta
ceremonia, y sus papás formaban parte del cuadro viviente, así como lo
habrían hecho sus abuelos y los papás de sus abuelos.
Origen
Aunque no se tiene registro desde cuando esta comunidad ha
realizado este ritual, se cree que su origen se remonta a 60 años
atrás, más al indagar con los habitantes más ancianitos Don. “Sera”,
como lo conocen sus amistades, descubrió que esta actividad se la ha
venido realizando año tras año desde hace más de 100 años,
claro en un inicio no era tan conocida y se la realizaba únicamente en
la plazoleta del Valle, pero con las mismas características de hoy en
día, al transcurrir los años se fueron sumando las jóvenes
generaciones y los habitantes de cada parroquia de Loja, por lo que el
lugar comenzaba a través de los años y debido a la aglomeración de la
gente a mostrarse cada vez más pequeño.
Preparativos
El trabajo comienza con 5 semanas de anticipación al viernes santo,
tiempo en el cual el Club Deportivo Milán, asume la responsabilidad de
la organización y la puesta en escena del Vía Crucis, en este trayecto
convocan a los fieles para que participen en la nueva escenificación y
como es de esperarse el resultado a este llamado es multitudinario, por
lo que la distribución del reparto para los personajes principales se
efectúa mediante sorteo.
Cerca de 200 personas, participan en este
evento entre, los de la escena principal, y quienes ayudan con la
decoración de la plazoleta, los repasos se realizan con una férrea
convicción de fe durante toda la semana excepto los sábados y domingos,
cada ensayo se asemeja a una verdadera producción donde predomina el
respeto y la devoción por lo que se hace.
Aquí se puede observar a jóvenes y niños de toda edad, Don. Serafín
manifiesta que la misión de los niños en esta procesión es muy
importante, ellos llevan en el trayecto de la procesión unas antorchas
que sirven de guía para los que participan en la larga caminata.
Cada estación o vivencia está carga de un realismo crudo y hasta
escalofriante, quienes interpretan a Jesús son sometidos a verdaderos
flagelazos, la idea manifiesta el coordinador, es proyectar al público
la escancia misma del dolor y el calvario del “Vía Crucis”, que
significa “camino de la cruz” y se refiere a las diferentes etapas o
momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido
hasta su crucifixión y sepultura.
Recorrido
El recorrido arranca con la primera estación en el parque del Valle,
parten por la calle Guayaquil hasta llegar a la Zona militar, de allí
toman la Av. Gran Colombia pasa por la Puerta de la Ciudad hasta la 18
de noviembre, cruzan por la 10 de agosto hasta la calle Bernardo
Valdivieso para dirigirse al Parque Central, luego bajan por la calle
Bernardo hacia el Barrio “Las Palmas”, luego la Av. Santiago de las
Montañas es el último trayecto para terminar el recorrido en la
plazoleta donde inició todo.
 Serafin Cabrera
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Invitación
Según comenta Serafín, esta es una experiencia renovadora, la
escenificación del cuadro vivo
, significa para muchos, no solo la
encarnación del dolor del hijo de dios, para él este es un compromiso
con sus raíces católicas, una muestra de fe, respeto y amor a dios, en
la semana más importante y sagrada para todo el mundo católico; y,
para demostrarle al mundo que las tradiciones de nuestra tierra no se
han desaparecido, al contrario cada año se fortalecen con la fe de
verdaderos católicos que se suman a esta procesión en busca de una
transformación de pensamientos y actitudes.
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